Despierto y este puto limbo. Ocho de la mañana con veinticinco minutos, voy tarde y necesito lavarme al menos la cara. Detrás del dispositivo veré al incansable bardo, al hechicero grandilocuente, al predicador literario, a veces solo quisiera pudiera callar, en algún momento tendrá idea ¿quién soy realmente? Prendo la radio en lo que meSigue leyendo «Limbo/defecto.»
