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La escena local me hizo así, Arenita. Bob Esponja versión paint, recrimina. Tiene razón. Lo conocemos demasiado bien: llegar a una pasión desbordante que conociendo el fandom y su lore caemos arrepentidos. Empuñando el mango de un revólver que hace juego con el color de sus pantaloncillos. Visiblemente enfadado.
El primer pedo fue con la escena local de Tepic, por unos poemiados, así tal cual. El tipo, una mezcla extraña entre Quetzal Noah y modelo de Televisa cautivó al público estatal promoviendo su obra con puro pantalón puesto, mientras mi cotorreo de Te mereces un amor de esos chingones encontró su viralidad. La mitad del ranchito analfabeta donde nací salió a defender al romántico empedernido, me fui como el perro de Octavio y armé todo un desmadre.
No culpo del todo a la escena local, pronto supe que el problema estaba desde el arma que utilizaba para azotar a Góngora tal cual Quevedo. Y así mero, un poco escatológico me fui en una producción masiva y compulsiva de textos y memes quejándome de todo menos de mí mismo.
Nunca disfruté demasiado la serie, desde pequeño me parecía estridente, estúpida e infantil, solo pude conectar con Bob con los memes de Mafioso al mero estilo de un Tony Soprano, sus traje y sombrero del mismo verde que los dólares que sostiene en su mano.
Cuando inicié la producción de la revista me topé con los comentarios de uno de los presentes en la primera edición, quejándose de la exposición alegando me buscaba parar el cuello con sus logros, maldita escena local, solo me alejé de la poesía para caer en más trampas del ego.
Un largo rato consumí podcast de Memes, lecturas de Dawkins y estudiados del fenómeno, ¿qué pudo haberle pasado a Bob para terminar tan desquiciado como yo ahora? ¿Cómo había logrado conectar con un símbolo tan icónico de mi generación a partir de esto?
Crecí con los memes y solo la incorporación de Bob en ellos le brindó un sentido al personaje. Derp, Yao Ming, Poker Face, Forever Alone, reproducidos en foros de 4chan, 9gag y Tumblr, un poco antes de estos el Rickrol, y ahora la escena memera no se imagina la meme magia de la que Francisco Aguilar aleccionó en el Iteso, el criptofascismo, simples replicantes de situaciones altamente contagiosos y desensibilizadoras. Nadie de esta fiesta sabe que I’m not winning son. Soy solo un Pepe apunto de ser cooptado por la derecha radical. Otra vez perdiendo la oportunidad de volverme un concepto y ser repartido como pan y vino en la misa de las 8am en domingo.
Mi abuela desde el cielo no cuida hippies mucho menos blasfemos. Nadie me fokin entiende.

